Para nadie es novedad que el mundo de hoy nos necesita. Ciertamente, lo vemos por doquier. Es cuestión de asomarse a la calle, o ver los titulares del noticiero, o simplemente mirar a nuestro alrededor. Nuestro mundo se cae a pedazos, y nadie hace nada (o se hace muy poco) para remediar esta situación. Y ante ello, ¿Cuántas veces hemos escuchado que se dice que los jóvenes de hoy vivimos como si no nos importara la situación actual; que vivimos "relajados", aspirando sólo a "vivir bien"? ¿Cuántas veces se nos ha cuestionado por vivir apáticos, imbuidos en la superficialidad, siendo calificados incluso con el nombre de "Generación X" por estos elementos mencionados? Ante todo esto, ¿qué podemos decir? ¿Nos importa realmente hacer algo por nuestro mundo?
Y frente a todo esto, sólo hay una respuesta que dar: ¡Sí nos importa! ¡Algo en nuestro interior nos llama a actuar, a preocuparnos y a buscar con valentía la respuesta que nos permita vivir una existencia con un sentido auténtico!
Así pues, estamos en búsqueda, nadie lo duda. Pero, ¿estaremos buscando bien? Y es importante cuestionarnos sobre ello, porque, ¿acaso nuestras opciones no tendrán alguna repercusión sobre el mundo en el que vivimos? ¿No somos acaso realmente protagonistas (tanto para el bien como para el mal) de este tiempo? Entonces, cabe preguntarse: ¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas? ¿Acaso algo realmente importante?
Muchas son las dudas que surgen cuando nos enfrentamos a temas que son fundamentales para nuestra existencia; temas, que no sólo son importantes, sino incluso son el "fundamento", es decir, el "cimiento" para construir el "edificio" de nuestra vida. Y no podemos fugar a responderlas. Pues así como cuando un preso en fuga, vivirá para siempre con una carga sobre sí por más que no afronte el hecho y busque "pasar desapercibido", huyendo de las autoridades; nosotros de la misma manera, no podemos evadir esta responsabilidad frente a nosotros mismos (y al mundo) de dar respuesta a nuestras preguntas esenciales con esta "fuga", con ese "pasar desapercibidos".
Es, entonces, tiempo de asumir nuestra misión en este mundo. Misión que no tiene que ver en absoluto con peleas, guerras, ni tampoco con alguna clase de conflicto (se ha propuesto antes, y ningún resultado bueno ha traído); sino que tiene que ver con ese ser buscadores de la Verdad. Búsqueda que debe hacerse con audacia y valentía, para poder trascender la neblina que a veces aparece en este mundo cuando la Verdad se quiere presentar en tu vida y en la mía. No podemos seguir viviendo impasibles, ni seguir conformándonos con poco. Una es la respuesta, y es claro que no nos la da cualquiera. Hay que buscar y buscar bien, y al encontrar, responder con generosidad. ¡Ya es hora de cambiar este mundo nuestro!